Xabier Añoveros entrevista a Amancio López Seijas

Nota.- Durante un año aparecerán periódicamente las opiniones de diferentes personas relevantes con las que tengo relación por Academias, Consejos de Administración, Clubs sociales, clientes del bufete o simplemente amistad personal.

Hoy, AMANCIO LÓPEZ SEIJAS

 

Amancio López Seijas

Imagen obtenida de  www.eleconomista.es

 

Amancio López Seijas es el Presidente del Grupo Hotelero HOTUSA, un Grupo español que representa a más de 2.700 hoteles para la gestión de reservas, trabaja con más de 70.000 Agencias de Viajes, trabaja indirectamente con más de 90.000 hoteles en los cinco continentes y gestiona directamente más de 160 hoteles (propios o arrendados) en 16 países. Tiene el Premio Príncipe Felipe a la Excelencia Hotelera (2008), Premio Carlos Ferrer Salat a la Internacionalización de Foment de Treball (2012); Premio a la Mejor Iniciativa Empresarial (2012), Medalla al Mérito Turístico (2013).

Querido Amancio:

¿Cuales crees que pueden ser las consecuencias que se pueden derivar para el sector turístico y hotelero por la política que está imponiendo el nuevo gobierno municipal de Barcelona?

Querido Xabier:

Respecto a lo que me preguntas, creo que lo peor que puede hacer una Administración, sea la que sea, es dañar la seguridad jurídica de un destino y poner en riesgo las inversiones realizadas durante años. Podría aceptar hacer un parón para definir el modelo que queremos, o lo que queremos ser de mayores. Pero ese frenazo, esa moratoria, debe ser limitado en el tiempo, porque de extenderse, provoca una incertidumbre que es  absolutamente perjudicial a medio y largo plazo.

En cualquier caso las decisiones hechas con un objetivo, para abrir un debate y redefinir un modelo, no me parecen mal. Lo que me da miedo es la toma de ciertas decisiones populistas que siguen el sendero de la demonización del turismo, cuando el nuestro es un sector que no sólo genera empleo sino que dinamiza a un gran número de sectores: desde el transporte, a la restauración, al museístico o al comercial.

Tengamos claro todos que Barcelona es una ciudad que es lo que es, en buena parte gracias al turismo. Y que el beneficio que aporta a la ciudad es infinitamente superior a los posibles desajustes que puede generar.

Por otra parte, hay que pensar que el número de turistas que puede acoger es finito; no sabría cifrarlo, pero está claro que es un número finito. Sobra decir que debe haber hoteles para atender todo tipo de públicos, pero si con las medidas que impulsa la administración, se incentiva un tipo de turismo por encima de otro debemos ser conscientes que una vez uno se impone al otro, es muy difícil revertir esa situación.

Ha pasado en otros destinos.

Sinceramente, lo que deberíamos preguntarnos, o debería preguntarse la Administración, es: ¿queremos potenciar un turismo de bajo nivel, que no genera empleo, que roza la ilegalidad y que no tiene un impacto en la economía local o, por el contrario, queremos primar un destino para visitantes que se aloja en hoteles, que va a restaurantes y que gasta y consume en otros negocios de la ciudad, con el beneficio que eso genera?

Amancio López Seijas